El universo está lleno de fenómenos que desafían nuestra comprensión. Entre ellos, dos de los mayores enigmas de la cosmología moderna son la materia y la energía oscura.

Aunque estas fuerzas no pueden ser observadas directamente, los efectos que provocan son innegables. A pesar de su presencia en el 95% del universo, estos componentes permanecen ocultos en la oscuridad, desafiando a los científicos a comprender su naturaleza.

Materia oscura: La sustancia invisible

La materia oscura es una forma de materia que no interactúa con la luz ni con otras radiaciones electromagnéticas, lo que la hace completamente invisible.

El astrónomo suizo Fritz Zwicky postuló su existencia por primera vez en 1933. Zwicky observó que las galaxias en los cúmulos galácticos se movían de una manera que no podía ser explicada por la materia visible. El comportamiento de estas galaxias sugería la presencia de una sustancia invisible, con una masa significativa, que ejercía su influencia gravitatoria.

A lo largo de las décadas, estudios como el de Vera Rubin y Kent Ford, en los años 70, proporcionaron evidencia adicional, al observar la rotación de las estrellas en las galaxias. Las estrellas en los bordes de las galaxias se desplazaban a una velocidad mucho mayor de lo esperado, lo que solo podría explicarse si hubiera una gran cantidad de materia invisible afectando la gravedad de estas estrellas.

Hoy en día, se sabe que la materia oscura constituye aproximadamente el 27% del contenido del universo. A pesar de que no podemos detectarla de manera directa, los astrónomos observan sus efectos en la rotación de las galaxias y en la forma en que la luz se curva a su paso, un fenómeno conocido como lentes gravitacionales.

Según la teoría más aceptada, la materia oscura está compuesta por partículas subatómicas que no interactúan con la luz, conocidas como Partículas Masivas de Interacción Débil (WIMPs, por sus siglas en inglés).

Simulación de la formación de estructuras de materia oscura desde el universo temprano hasta el día de hoy. Fuente: NASA.

Energía oscura: La fuerza que acelera el universo

Si la materia oscura es misteriosa por su invisibilidad, la energía oscura es aún más desconcertante. Esta forma de energía, que constituye aproximadamente el 68% del universo, es responsable de la aceleración de la expansión del cosmos.

La existencia de la energía oscura fue propuesta en 1998. Dos equipos de astrónomos, utilizando supernovas distantes como indicadores de la expansión del universo, descubrieron que la tasa de expansión estaba aumentando, en lugar de desacelerarse como se esperaba.

La energía oscura no puede ser vista directamente, pero se identifica en cómo cambia la forma y el comportamiento del universo. En términos simples, la energía oscura ejerce una presión repulsiva que contrarresta la atracción gravitatoria de la materia y ralentiza su colapso, provocando la expansión acelerada del universo.

Este fenómeno sugiere que, a medida que el universo se expande, la influencia de la energía oscura se vuelve más dominante.

Los científicos aún no comprenden la naturaleza de la energía oscura, y existen varias teorías para explicarla.

Una de las más prominentes es la constante cosmológica, una forma de energía del vacío que Albert Einstein introdujo en su teoría de la relatividad. Si bien el científico alemán descartó esta hipótesis, hoy en día se considera una posible explicación para la energía oscura.

El futuro de la investigación

A pesar de que tanto la materia como la energía oscura constituyen más del 95% del universo, los avances en su estudio aún son limitados.

Experimentos como el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) en Europa, y observaciones como las del Telescopio Espacial Hubble, siguen proporcionando datos cruciales que podrían ayudarnos a desvelar estos misterios.

En particular, las misiones espaciales como el Telescopio James Webb, están diseñadas para observar las primeras etapas del universo. Esto podría arrojar más información sobre la materia y energía oscura.

El mayor desafío es que estas entidades no interactúan con la luz ni con otras formas de radiación electromagnética, lo que las hace extremadamente difíciles de detectar. Así, las teorías actuales sobre su composición y comportamiento son principalmente especulativas y se basan en los efectos gravitacionales que causan en el espacio-tiempo.

Sin embargo, la búsqueda continúa, y los avances en física teórica, observación astronómica y experimentación subatómica pueden llevarnos más cerca de resolver este misterio.

En última instancia, entender la naturaleza de la materia y energía oscura podría cambiar nuestra comprensión del universo y de las leyes fundamentales de la física.

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