Desde el inicio del estudio del espacio exterior, los asteroides representan una preocupación constante para la humanidad. Recientemente, el asteroide 2024 YR4 volvió a poner de manifiesto la importancia de observar y rastrear cuerpos celestes cercanos a la Tierra. Este tipo de eventos resalta la necesidad de contar con sistemas de monitoreo y defensa para mitigar posibles desastres.
La importancia de la detección temprana
El primer paso para prevenir una catástrofe derivada de un impacto de un asteroide es la detección temprana. A nivel global, diversas agencias espaciales establecieron sistemas de observación para identificar estos objetos cercanos a la Tierra (NEOs, por sus siglas en inglés).
En 2021, la NASA lanzó el NEOWISE (Near-Earth Object Wide-field Infrared Survey Explorer), un telescopio clave en la identificación de asteroides en las cercanías de nuestro planeta.
La European Space Agency (ESA), por su parte, lanzó en 2014 el programa Space Debris Office, que tiene como objetivo monitorear objetos cercanos a la órbita terrestre.
Además, misiones como DART de la NASA, complementada por Hera de la ESA, representan una cooperación clave para mejorar las capacidades de detección de amenazas y desarrollar planes de acción conjuntos.
Métodos de defensa activa: Desviación y destrucción
Si bien la detección temprana es crucial, es igualmente importante contar con métodos activos para desviar o destruir un asteroide en caso de una amenaza. Existen diversos enfoques para este tipo de defensa.
Impacto cinético
El concepto más conocido es el de la misión de impacto cinético, que consiste en enviar una nave espacial para chocar contra un asteroide a alta velocidad con el fin de modificar su trayectoria.
Un ejemplo exitoso de este enfoque fue la misión DART (Double Asteroid Redirection Test) de la NASA, lanzada en noviembre de 2021. El 26 de septiembre de 2022, la sonda impactó Dimorphos, la luna del asteroide Didymos, logrando reducir su período orbital en aproximadamente 32 minutos.
Este experimento fue la primera demostración real de defensa planetaria y confirmó que el impacto cinético es una estrategia viable para desviar un asteroide potencialmente peligroso.
Ahora, la misión Hera de la ESA se encargará de analizar en detalle los efectos del impacto cuando llegue al sistema en 2026.

Navegación por láser
Otra tecnología en desarrollo es el uso de láseres de alta potencia para alterar la órbita de un asteroide, a partir del “efecto Yarkovsky“. Este método no requiere un impacto directo, sino que se basa en la emisión de energía láser para calentar la superficie del asteroide y generar un cambio en su trayectoria debido a la expulsión de material.
Si bien la NASA y la ESA están evaluando esta opción, aún se encuentra en etapas preliminares.
Explosiones nucleares
En casos extremos, se propuso el uso de explosivos nucleares para destruir un asteroide o fragmentarlo en partes más pequeñas. Esta opción se discutió como una medida de último recurso debido a sus implicaciones políticas, ambientales y logísticas.
Sin embargo, investigaciones sugieren que, en ciertas condiciones, el uso de una explosión nuclear controlada podría ser efectiva para desviar un asteroide masivo.

Preparándonos para lo inevitable
La defensa contra asteroides es un campo en constante evolución, y las tecnologías disponibles para enfrentar esta amenaza son cada vez más avanzadas.
Con el aumento de la actividad espacial, la protección de la Tierra y las futuras colonias espaciales dependerá de la innovación tecnológica y de la cooperación global en este campo tan crucial para la supervivencia de la humanidad.
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