SpaceX fue pionera en popularizar la reutilización de cohetes. Sin embargo, otras empresas están invirtiendo en el desarrollo de estas tecnologías, que prometen revolucionar tanto el acceso al espacio como la sostenibilidad de los viajes espaciales.

SpaceX: El líder de la reutilización

SpaceX, sin dudas, fue la empresa que marcó el rumbo en la reutilización de cohetes. Su lanzador Falcon 9 es el emblema de esta nueva era. Desde su primer aterrizaje en 2015, SpaceX realizó más de 160 lanzamientos exitosos, con más de 90 aterrizajes de cohetes reutilizados hasta la fecha.

Esta capacidad permitió reducir los costos de lanzamiento en más de un 60%, lo que hace que el acceso al espacio sea más accesible, tanto para misiones comerciales como gubernamentales.

La compañía de Elon Musk también está invirtiendo en el desarrollo de la Starship. Destinado a misiones a la Luna y Marte, y con un costo de desarrollo de unos US$ 5.000 millones, el proyecto es la iniciativa más ambiciosa de la empresa.

Starship de SpaceX.

Blue Origin: Más allá de la órbita baja

Otra empresa que comenzó a ganar terreno en el campo de los cohetes reutilizables es Blue Origin.

La compañía de Jeff Bezos apostó por la reutilización con su cohete suborbital New Shepard, que realizó 10 misiones exitosas de turismo espacial. La particularidad de New Shepard es su diseño completamente reutilizable, con el cohete y la cápsula recuperándose para ser utilizados en vuelos sucesivos.

Pero la verdadera apuesta de Blue Origin está en New Glenn, un cohete orbital de gran capacidad que competirá con el Falcon 9 de SpaceX. Su primer lanzamiento se esperaba a finales de 2024, sin embargo, se vió retrasado y sin una nueva fecha estimada por desafíos inherentes a su desarrollo.

New Glenn promete ser un vehículo de gran rendimiento con capacidades para llevar más de 45.000 kg de carga a órbita baja. La compañía recibió contratos de la NASA y otras agencias gubernamentales, lo que resalta su importancia en la carrera espacial comercial.

New Glenn de Blue Origin.

Rocket Lab: Innovación en pequeño formato

Por su parte, la neozelandesa Rocket Lab encontró un nicho muy importante en la reutilización de cohetes de pequeño formato. Especializada en el lanzamientos pequeños y económicos para satélites, su cohete Electron fue uno de los más exitosos en su categoría, llevando más de 30 misiones al espacio.

Sin embargo, el verdadero salto hacia la reutilización vino con el cohete Neutron. Rocket Lab proyecta a este vehículo de mayor tamaño para misiones orbitales de carga pesada y satélites de comunicación.

La compañía invertió US$ 140 millones en su desarrollo, buscando competir con SpaceX y Blue Origin en la industria reutilizable de mayor escala.

Electron de Rocket Lab.

Relativity Space: Impresión 3D para la fabricación de cohetes

Una de las innovaciones más disruptivas en el campo de los cohetes reutilizables está de la mano de Relativity Space, una empresa que apostó por el uso de la impresión 3D para fabricar cohetes.

En lugar de utilizar los tradicionales procesos de fabricación de partes, Relativity Space produce la mayoría de las piezas de su cohete Terran a través de fabricación aditiva, lo que reduce significativamente los costos de producción.

El vehículo Terran tiene como objetivo hacer más eficientes los lanzamientos pequeños y medianos. Diseñado para ser reutilizable, permite reducir aún más los costos.

Se espera que el primer lanzamiento de Terran 1 ocurra este año, con una capacidad de carga de hasta 1.250 kg en órbita baja.

Terran 1, de Relativity Space.

Otras iniciativas y el futuro de los cohetes reutilizables

Además de las grandes compañías, otras empresas más pequeñas también están trabajando en la reutilización de cohetes. Astra y Firefly Aerospace, por ejemplo, están desarrollando cohetes reutilizables de menor capacidad y más económicos, apuntando a la demanda de lanzamientos de pequeños satélites.

Además, la reutilización será clave para que las misiones tripuladas a la Luna y Marte sean económicamente viables, optimizando la logística para estos viajes de larga duración.

El acceso al espacio, antes reservado a gobiernos y grandes corporaciones, ahora se está democratizando. Las próximas décadas prometen ser testigos de avances espectaculares que, con el tiempo, permitirán que la humanidad dé el siguiente gran salto hacia la colonización del espacio exterior.

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