Por Jimena Zahn

Signal es una aplicación de mensajería instantánea que se presenta con la frase “habla con libertad”. Está enfocada en la privacidad y surge como una fuerte alternativa de comunicación frente a la nueva política de privacidad de Whatsapp, siendo una alternativa fiable y segura.

Creado por la organización Open Whisper Systems en 2010, bajo el nombre de TextSecure, compite con Whatsapp y Telegram como aplicaciones de mensajería encriptada.

La principal diferencia que hace destacar esta plataforma es el método de cifrado extremo a extremo ‘Open Whispers System’ desarrollado por la compañía, que permite que los mensajes salgan ya encriptados del emisor, computadora o teléfono, y no se descifren hasta llegar al receptor.

Además, Signal es una aplicación de mensajería de código abierto, lo que permite a los desarrolladores contribuir a su mejora.

Es una organización sin ánimo de lucro, independiente de grandes empresas tecnológicas. La última característica destacable de esta aplicación es que utiliza un sistema para eludir la censura, camuflando sus mensajes para que los proveedores de Internet no puedan diferenciarlos de consultas comunes en un buscador, lo que ayuda a sortear bloqueos en países como Egipto o Emiratos Árabes.

En 2015 la compañía fue adquirida por Twitter y fue la plataforma donde Edward Snowden, el ex informático de la CIA, filtró documentos que ponían en evidencia el espionaje del gobierno estadounidense a sus ciudadanos dentro de distintas plataformas de comunicación.

Las acciones de Signal Advence crecieron un 6.300% desde que Elon Musk recomendó usar este servicio de mensajería en lugar de WhatsApp el pasado 7 de enero. Ya son casi 8,8 millones de personas las que han descargado esta plataforma, en la que se incluyen el propio Musk, y muchas entidades recomiendan su uso, como la Comisión Europea y la Casa Blanca.

Signal, un problema para Trump

Signal parece ser uno de los instrumentos principales de comunicación dentro del gobierno de Donal Trump pero, hace unos días, ocurrió lo que se ha catalogado como la peor brecha de seguridad estadounidense en esta generación.

Durante varios días, un reportero de “The Atlantic” tuvo acceso total a un grupo de chat privado en Signal, donde participaban altos funcionarios del gobierno y se debatía sobre un inminente ataque militar estadounidense contra los rebeldes hutíes en Yemen.

A pesar de que el periodista estuvo varios días dentro del grupo, nadie se percató de su presencia.

Tras varias investigaciones internas se afirmó que el fallo fue humano: Jeffrey Goldberg, de The Atlantic, fue añadido por equivocación a un chat de Signal puesto que, aparentemente, el asesor de seguridad nacional, Michael Waltz, confundió a Goldberg (quien tenía como nombre de usuario simplemente “JG”) con un funcionario gubernamental.

“Signal no reemplaza la necesidad de una buena seguridad operativa”, afirma Alan Woodward, profesor de ciberseguridad en la Universidad de Surrey. “Si invitas a alguien a tu grupo de chat, por supuesto, podrá acceder a toda la información”, agregó.

Las posibles repercusiones son enormes: “Puede parecer drástico, pero este tipo de fallo podría resultar en la pérdida de vidas”, advierte Woodward.

“Es una suerte que el periodista decidiera no divulgar toda la información y esperara hasta que se desarrollaran los acontecimientos relevantes”, sentenció.

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