La joven ingeniera salteña forma parte del Instituto Internacional de Ciencias Astronáuticas (IIAS) vinculado con la NASA, y puede ser la primera astronauta del país.

De pequeños, muchos soñamos con explorar el espacio. Sin embargo, viajar a las estrellas parece un destino inalcanzable. ¿Es realmente imposible ser astronauta? María Noel de Castro Campos viene a demostrarnos lo contrario y a mantener el sueño vivo.
Espacio Tech: ¿Cómo empezó tu camino para convertirte en astronauta? ¿Siempre soñaste con dedicarte al espacio?
Noel De Castro: Sí y no. Es verdad que crecí admirando las estrellas y soñaba con algún día explorar el espacio. Pero, al mismo tiempo, la idea parecía remota, y no fue lo que tuve en cuenta a la hora de elegir mi carrera.
Cuando terminé el secundario, me fui a estudiar a Buenos Aires. Me decidí por Ingeniería Biomédica en la Universidad Favaloro porque me gustaba mucho la física y las matemáticas.
Mientras estudiaba, descubrí la relación entre la medicina y la industria espacial, y ahí comenzó todo.

ET: ¿Cómo se relaciona la Ingeniería Biomédica con la exploración espacial?
NC: La ingeniería biomédica tiene un papel muy importante en el espacio. Hoy en día, se contratan tantos profesionales de la medicina, como ingenieros aeroespaciales.
Este nuevo panorama tiene que ver con un fenómeno concreto: con el avance tecnológico, la exploración espacial tiende a proyectar misiones cada vez más complejas y lejanas, con una duración de varios años en lugar de meses. Esto se suma a la ambición de conquistar la Luna o planetas como Marte, donde se pretende establecer colonias.
Entonces, ya no se trata solamente de construir cohetes, sino desarrollar el equipamiento de soporte de vida que va a permitirnos sobrevivir en el espacio. Ahí entran en juego la ingeniería y ciencias médicas.
ET: Mientras estudiabas, descubriste este nexo con la industria espacial. ¿Cómo llegaste al Instituto Internacional de Ciencias Astronáuticas (IIAS), donde estás entrenando actualmente?
NC: Yo siempre estudié leyendo sobre el espacio, pero sin pensar en vincularme profesionalmente con él. Sin embargo, sobre el final de la carrera, descubrí el IIAS.
Allí estaban llevando a cabo varios programas de entrenamiento espacial y proyectos interdisciplinarios, pero lo que más me llamó la atención fue la entonces nueva carrera de Bio Astronauta –que abarca el estudio y la aplicación de la biología y la medicina en el contexto del espacio–.
Entonces, me postulé para ingresar al instituto. Después de un largo camino, fui aceptada y me vine a Estados Unidos para empezar a entrenar.

ET: ¿Cuáles son tus actividades en el IIAS?
NC: El instituto tiene varias carreras y proyectos interdisciplinarios, donde distintos profesionales trabajan en iniciativas conjuntas. Yo comencé con el proyecto POSSUM, en español “Posibilidad de Sostenibilidad de las Misiones Espaciales Ultra-Largas”.
POSSUM se dedica a desarrollar estrategias y tecnologías para misiones espaciales de larga duración, como la exploración de asteroides o las misiones tripuladas a Marte.
Entre las principales actividades, se estudian los cambios atmosféricos, fundamentalmente en la mesósfera, y fenómenos como las nubes noctilucentes. Se llevan a cabo investigaciones sobre sistemas de propulsión, y estudios relacionados con la fisiología humana y el soporte vital.
Actualmente, el instituto está desarrollando un nuevo proyecto enfocado al armado de trajes espaciales, sistemas de ambiente controlado y sistemas de soporte de vida. Allí, la ingeniería biomédica es el componente principal. Así que, si bien comencé con POSSUM, ahora me estoy enfocando más en esta nueva iniciativa.

ET: Entiendo que tus estudios no terminaron en la Universidad de Favaloro ni en el IIAS, sino que estás haciendo un Máster en Ingeniería Aeroespacial.
NC: Así es. A la par de mi estudio y trabajo en el IIAS, estoy cursando un Master en Ingeniería Aeroespacial en la Embry-Riddle Aeronautical University.
Allí estudiamos fundamentalmente la relación entre el espacio y los factores humanos, temas de gestión, un poco de todo. Es interesante porque me brinda un panorama general del espacio, mientras que en el IIAS me especializo en la aplicación de la Ingeniería Biomédica.
Al mismo tiempo, trabajo dando consultorías y soporte técnico. Si bien me gusta, lo hago principalmente para poder mantener mi carrera espacial.
ET: ¿Cómo fue tu llegada al IIAS? Me imagino que el proceso de aplicación debe ser largo, complejo e incierto.
NC: Si, es complicado. El proceso de aplicación es extenso, burocrático, y te piden documentación.
Además, tuve que rendir un examen de inglés y escribir un ensayo sobre una posible investigación. Yo elegí el space sickness, que es el estado de desorientación que experimentan los astronautas cuando están en microgravedad, y que causa mareos, náuseas y fatiga.
Por suerte, la Universidad de Favaloro me apoyó en la postulación. Aunque el proceso fue largo, el nivel de exigencia fue coherente al desafío. Vale la pena intentarlo.
Además, hay muchas oportunidades y becas internacionales. Para mí, trabajar y formarte en otro país es fundamental, porque te abre mucho la cabeza y te completa como profesional.
ET: Volvamos al IIAS, ¿cómo es un día investigando y entrenando para ser astronauta?
NC: En este momento estoy entrenando mucho como piloto de avión. Arranco casi todos los días a volar a eso de las 7 am. Dentro de la aviación, se entrena la resistencia a la fuerza g, que es muy divertido, sobre todo haciendo acrobacias.
Después, trabajo para mantener mi carrera acá en EE.UU. Entreno mucho en el gimnasio, intento correr y levanto pesas.
Ahora también estoy empezando buceo, que plantea un escenario similar al del espacio. Bajo del agua, te encontrás solo y en un ambiente totalmente dependiente del soporte de vida –el suministro de oxígeno–.
Por la misma razón, tenemos entrenamientos con traje espacial debajo del agua. Así se simula, por ejemplo, una caminata espacial. En el IIAS, las pruebas de microgravedad o con trajes espaciales las hacemos aproximadamente una vez por mes.
Por otro lado, en el instituto estoy empezando un proyecto de armado de trajes espaciales, así que le dedico mucho tiempo de investigación. En este contexto, estudiar es mucho más difícil que hacerlo para la facultad, porque estás estudiando para encontrar algo nuevo, sin saber muy bien qué.
ET: Para cerrar, en Argentina hay muchos chicos que comparten tu pasión por el espacio, pero quizás no se atreven a soñar con llegar tan lejos. ¿Qué les dirías para motivarlos a perseguir ese sueño?
NC: Es verdad que, para muchos, el espacio parece un sueño inalcanzable. Esto se suma a que en nuestro país la exploración espacial no siempre está en el radar de las carreras tradicionales. Pero eso está cambiando.
Hoy en día, cada vez más naciones están fortaleciendo sus programas espaciales, y Argentina no es la excepción. Esto significa que las oportunidades para las futuras generaciones están creciendo.
El camino no es fácil. En mi caso, encuentro que trabajar en investigación es complejo, porque implica estudiar todo el tiempo cosas nuevas e inciertas. Por otro lado, tengo que estudiar también para el Máster y trabajar para sostener mi carrera.
Perseguir el sueño espacial requiere un gran compromiso, incontables horas de estudio, entrenamiento físico y dejar de lado muchas cosas. Pero cada esfuerzo vale la pena cuando pienso en lo que estoy logrando y en el camino que estoy abriendo para otros.
Es muy importante que la gente vea a dónde estoy llegando yo, porque somos todos iguales. Si los chicos ven que alguien que salió del mismo lugar que ellos, con posibilidades similares, puede llegar tan lejos, van a darse cuenta de que ellos también pueden.
Yo estoy donde estoy porque trabajé duro y no dejé de creer en este sueño, incluso cuando parecía inalcanzable. Mi mensaje para ellos es claro: si realmente lo desean y están dispuestos a esforzarse, pueden lograrlo. Hay muchas formas de abrirse camino, solo hace falta dar el primer paso.
A veces recibo fotos de chicos disfrazados de astronauta y mensajes de madres diciéndome: “Noe, por vos mi hijo se hizo fanático del espacio”. Es una de las cosas que me motiva siempre a seguir adelante: saber que mi esfuerzo puede marcar la diferencia en los sueños de otros.
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Me encantaría saber cómo entrena, en qué basa su preparación física! Excelente!!